Los argentinos y especialmente los chaqueños, no estamos mirando una película de FELLINI, todo lo contrario, somos parte de ese film que se destaca por la ingeniosa y estratégica manera de engañar, maquillar, emular a un pueblo.
Una película que oscila entre el mal trato, la falta de respeto, la soberbia y la intolerancia hacía las ambiciones de dialogar acompañada de una sospechosa humildad.
Si la memoria no nos falla e intentáramos revivir los nefastos acontecimientos que padecimos al enfrentarnos entre chaqueños, por un antojadizo deseo presidencial, por una supuesta redistribución de la riqueza, que si echáramos un vistazo a nuestro alrededor observaríamos que nuestro paisaje y su gente es cada vez más vulnerable y excluido, acentuándose cada vez más la brecha de la desigualdad entre hermanos y regiones.
Luego se quiere contrarrestar con una estadística manipulada con fines de satisfacer el ego gubernamental, de que en esta provincia, parte del norte pobre y postergado, esta saliendo de la desocupación, pero sin agudizar tanto la vista, se vera como se incrementan las protestas sociales que hasta ahora se devoraron a tres ministros de desarrollo social.
Pero la escena del tercer arte, esa “magia” del cine, en este caso fue realismo puro, y fue el carnaval de contratos y licitaciones, las declaraciones rimbombantes y la publicidad bien pagada en medios locales, acompañando el reiterado discurso gubernamental: “aquí la crisis no va a llegar por que tenemos una economía sustentable.” Todo esto y más hechos se desarrollaron treinta días antes de las elecciones.
Sembraban el miedo con que no estaba garantizada la gobernabilidad, corriéndose el riesgo de retroceder la economía hasta alcanzar la situación similar a la del 2001. Para asegurar el futuro tendrían que votar a un Fulgencio que no era candidato, pero pedía el voto para ministros candidatos que no pudieron solucionar los problemas de los chaqueños; educación sin continuidad, seguridad a ser robado, palo para el hambre y salud al dengue. Todo antes de las elecciones.
Hablaron de un chaqueñazo y de violencia de intendentes encadenados que reclamaban lo que les correspondían. Todo antes de las elecciones.
Pasadas las elecciones descubrimos un mundo nuevo y diferente: hoy buscan el dialogo, piden respeto al pueblo y descubren la maldita crisis que genera despidos, anulación de contratos, interrumpe el sueño y el plan de estos indefensos y engañados ex contratados que para colmo de males ningún gremio los defiende, repitiéndose el modelo de los ´90.
En fin… la mentira halló la verdad.
El film del realismo mágico se está convirtiendo en una de esas bizarras películas de terror, pero aquí las víctimas son los ciudadanos y habitantes del Chaco que no viven del favor del oficialismo.
Después de las elecciones los salarios se pagan de a poco y cuando pueden rascar unos pesos de la olla; y ya no se les ve la burlona sonrisa de suficiencia proclamada pero no efectiva, a la hora de llevar tranquilidad y seguridad a los empleados públicos y todo el sector privado que depende de la cadena de pagos, como si lo era el cronograma de sueldos de la Alianza, criticada más de una vez.
No… ahora a esperar nomás que cuando te toque te toque.
Después de las elecciones, los prestadores de la salud siguen esperando que se les pague lo adeudado hace más de tres meses. Como así también los que aceptaron las “agraciadas” tarjetas alimentarias y escolares, sin nombrar a los numerosos proveedores del estados en distintos rubros…
Después de las elecciones, las faraónicas obras públicas anunciadas con festivales, cantantes bien pagados, propaganda desmesurada y el show pre-electoral, están paradas, o directamente jamás iniciadas.
Después de las elecciones, el gobernador, se ausenta todo el tiempo de la provincia, deja el barco a la deriva y viene cada tanto a cambiar el elenco de fracasados funcionarios por otros más improvisados aún.
Después de las elecciones, al caos de reclamos que paraliza la ciudad y entorpece el desenvolvimiento normal de las actividades de la comunidad, luego de ser incentivado por las promesas incumplidas del mismo gobierno, la solución es amenazar con garrote y represión.
Después de las elecciones, las cuentas no cierras, el gobernador va a mendigar unos pesos a Buenos Aires, pero atrapado en su propia lógica de vocero defensor de Néstor y Cristina, sale de
Se viene el final… de la película
Seria bueno, antes de llegar al fin de la película recordar, que este modelito MENEM – DUHALDE – KIRCHNER, tuvo siempre de protagonista y ocupando diferentes roles políticos, con influencia y llegada a la toma de dediciones en la esfera nacional, al Señor Gobernador del Pueblo de
El Señor Gobernador, en medio de la penuria económica de sus comprovincianos sigue acrecentando sus gastos de publicidad personal con fondos públicos, violando reiteradamente la ley de ética pública (para muestra vea la contratapa de la guía telefónica con foto sonriente).
El Señor Gobernador, en medio de la crisis ahora descubierta, sigue haciendo negocios por millones, gastando plata que no tenemos en acuerdos nunca bien explicitados con grupos económicos como los Macri y esos acuerdos raros entre “AerochaSco”, Boca, (posiblemente que también River, y el TC), que no sabemos que beneficios traerían ala provincia pero sí se sabe que nos cuestan medio millón de pesos de al inicio de la negociación, por no recordar el estadio construido a un costo sideral de 7 y medio millones de pesos…. ¿será que los niños pobras del Chaco se formarán allí como atletas de alto rendimiento?
¿Fin de fiesta?
Se terminó la magia, muy pronto, a un año y medio de gobierno, a sólo un mes de las elecciones ganadas raspando a pura golpe de plata, propaganda y mentiras.
Es hora de hacerse cargo del muerto, Señor Gobernador, por eso quizás sería bueno empezar por quedarse en la provincia al frente del barco y no huir ni mirar para el costado. De demostrar muñeca política, con menos discursos y mas acción. Pero con honestidad intelectual y de la otra, con generosidad y humildad, con predisposición al diálogo real y no a la pelea absurda y los discursos estrambóticos dando cátedra de algo que evidentemente no sabe hacer: gobernar.
Ante la posibilidad del fracaso, no está mal reconocer los propios límites y pedir ayuda. Seguramente si lo hace, el pueblo del Chaco, los dirigentes, las instituciones, la comunidad, acudirá sincera para salvar entre todos a nuestra provincia de este despilfarro.



