lunes, 6 de julio de 2009

El plebiscito que quedó corto: Una carísima operación que empezó y terminó mintiendo

Por Carlos Carossini

Prácticamente desde principio de año, aún antes de que se supiera la fecha, el gobernador Jorge Capitanich anticipó a la ciudadanía que la elección para renovación legislativa de este año sería un plebiscito de su gestión. El examen tuvo lugar el domingo 28 de junio. Y a eso de las 22:00 de ese mismo día, el gobernador mostraba los primeros síntomas de ansiedad por dejar atrás la experiencia.
Desde entonces, no ha podido esconder su prisa por poner distancia con la lección de las urnas. Evade el análisis serio y sus lecturas nada tienen que ver con su entusiasmo exultante previo al comicio, ni con sus engreídos vaticinios de victoria.
Es el mismo gobernador que anticipó arrogante que obtendría 12 bancas provinciales y tres nacionales. Que habló de 20 puntos de diferencia a favor y de “lecciones cívicas” que algunos iban a aprender. El mismo que hizo públicos los números dibujados por un encuestador; pero que ya no tiene ese tema en agenda. Ni el mismo humor.
Quizás porque la realidad, que para algunos es la única verdad, mostró que Capitanich obtuvo ayer casi la misma cantidad puntos que en su elección para gobernador, hace menos de dos años. En el 2007, ganó la gobernación con 47% de los votos; el domingo obtuvo alrededor del 48% de los votos para diputados nacionales y casi el 49% para diputados provinciales.
Nada que ver con el “más del 50% de los votos” que proclamó como cierre del recuento oficial.
Magro resultado para quien anticipaba una “victoria aplastante”, cuando el único “aplastado” del domingo fue el engañoso pronóstico oficial, que empezó y terminó mintiendo.

Muy distinto fue el plebiscito de la primera gestión del doctor Ángel Rozas, que el año 1997, que se impuso con 25% de diferencia (108.000 votos más) para la renovación de Cámara. O el plebiscito del segundo gobierno, en 1999, con el 62% de los votos y 30 puntos de diferencia. Podríamos decir, sin exagerar ni temor a equivocarnos, que eso es un plebiscito.
Pero Capitanich, tras casi dos años de gobierno, cataratas de anuncios, millones en publicidad, compromisos de toda naturaleza, promesas irresponsables, más de 15.000 empleados públicos nuevos, 200.000 pobres menos, reinauguraciones de obras ajenas, inauguraciones de obras inexistentes, “deflación” y derroche de recursos públicos, sólo consiguió avanzar un par de puntos en el respaldo público para su “año de gestión y acción”.
Síntoma que no pasaron inadvertidos los setenta cambios de funcionarios, la conducta negligente que permitió que una epidemia le arruine la vida a miles de chaqueños, o se la quiten. Que no era cuento la bronca de los docentes y los policías, no solo por los salarios, sino por la trampa urdida para dejar nuestro sistema jubilatorio en manos de la nación. O que no pasa inadvertida la grave situación del Banco del Chaco, SAMEEP, SECHEEP y ECOM. Que se terminó la fantasía de los 100.000 puestos genuinos de trabajo, las 10.000 cuadras de pavimento, las 10.000 viviendas, los 10 hospitales, los 400 km. de rutas, las 60 escuelas y los 10.000 empleos jóvenes, que nadie logra ver ni disfrutar. O responde al fastidio de ver que los recursos del Estado están para solucionar problemas de familiares, amigos y socios.
Pero nosotros creemos que tiene mucho que ver con la ostentación obscena de gastos de campaña que hizo el oficialismo para alcanzar la validación que no logró. Arrojaron a la cara de los electores un gasto publicitario desvergonzado, cientos de gacebos informatizados, miles de remises “Coqui”, pasacalles que colocaron después de cortar todos los ajenos, pintadas sobre pintadas ajenas y los palos y pedradas contra las caravanas opositoras.
Quizás fue esa fuerza bruta o la aún más bruta de aprovecharse de las necesidades de la gente con la bolsita, el acarreo o el billete. De ir a prometerles casa, trabajo o alguna prebenda a cambio del boleteo. De comprar intendentes y dirigentes. Nunca el afecto, la convicción o el compromiso, solo el bolsillo y la conducta jauría. Igual que sus derrotados patrones “K”.
El oficialismo movilizó miles de votantes. Pero también es cierto que esos votantes no representaron, ni por cerca, votos reales.
Si cada elector movilizado el domingo hubiera sido un voto cierto para el oficialismo, hubieran ganado por más de 20 puntos. Puede que ese haya sido el cálculo que los llevó a “errarle” tan groseramente en sus encuestas, boca de urna y presagios públicos.
Quedó claro que mucha gente recibió por necesidad, pero votó con dignidad. Sólo así se entiende la enorme diferencia entre el costoso voto movilizado y el voto efectivo para el oficialismo.
La contracara fueron los cuatro circuitos céntricos de Resistencia, donde prácticamente no existe el voto acarreado. En ellos, la Alianza – Acuerdo Cívico – ARI ganaron por casi el 70% en 48 mesas.
Quizás esa es la principal lección que el gobernador Capitanich pretende ignorar y silenciar, mientras trata de alejarse al galope del 28 de junio: Que podrá comprar muchas cosas. Podrá comprar los costosos servicios de la familia Macri para Aerochaco, revolear millones a ONGs amigas para eludir los controles del Estado o hacer gastar a su jefe de campaña una fortuna en un estudio de televisión; pero no hay plata que le alcance para comprar la conciencia de un ciudadano que está tan necesitado como harto de que lo usen.
Respetuosamente, se le sugiere al sr. gobernador que se vaya preparando para esa y otras verdades, que la provincia y el país le están diciendo a los que creyeron que el modelo de la arrogancia, el autoritarismo y el atropello de las instituciones iba a ser perpetuo. Sería bueno que lo considere, ahora que jugó todo su crédito político.
La esperanza, el respeto, el espíritu solidario, siguen siendo banderas de la Alianza. Quedó demostrado en el voto digno con que se le dijo “basta” a la prepotencia, el engaño, el billeteo, la mordaza, los palazos y las pedradas.
Asimismo, no está de más reiterarle: No entre en pánico por el futuro de la presidencia de la Cámara de Diputados de la Provincia, que será tratado con el mismo respeto y ética institucional, legal y política con que Ud. y su partido trataron el tema de la presidencia de Acción Chaqueña en el ’92 y de las bancas de Elda Pértile y Carlos Pavicich.


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